jueves, junio 21, 2012

Las pastillas, el amor y yo...




Hace mucho que llevo un blog, el primero quizá allá por el 2003 o un poco antes, y desde que empecé a usar pastillas para mis procesos ansiosos, no lo he mantenido oculto. Pero por esos días aún era un tema tabú, era raro que alguien reconociera que se tomaba algo. Yo probé en 2006 con antidepresivos. Un día, cansada de estar tirada en la cama pensando en que lo mejor sería morir, me levanté y le dije a mi madre: estoy mal y necesito ayuda. Hasta entonces lo había mantenido oculto, como siempre he ocultado mis penas delante de mi familia.
Hice una cita, fui al psiquiatra, y luego de hacerme una serie de preguntas que respondí sin chance a explicar bien, me recetó un ansiolítico y un antidepresivo. Luego me mandó a terapia psicológica. Yo no podía comer, no podía salir, no podía estar en lugares llenos de gente y mi vida no tenía ni sentido ni razón.

El primer antidepresivo que me tomé me hizo llorar y estar desesperada por más de una semana. Entonces tomé una pastilla y ni una más nunca jamás. Sólo me quedé con el ansiolítico y la terapia psicológica.
El psicólogo, para qué, me ayudó bastante, me dijo que lo mío no era grave, que mi depresión era leve y que yo tenía potencial para salvarme sin tanto flotador... Tuvimos buena química y las sesiones fueron llevaderas. Su consejo final fue: ocúpate de ti, olvídate de la gente, ellos pueden con sus problemas.
No puedo decir que haya seguido el consejo al pie de la letra, la verdad mucha gente a mi alrededor me quitó mucho tiempo y más que ayudarme, me atosigaban con sus problemas y pocas veces prestaban orejas para los míos, pero es que yo era una idealista de la amistad. Yo crecí pensando que encontraría a alguien como  Shiryū  (Saint Seiya) que se reventara los ojos por mí como yo estaba dispuesta a hacerlo por él o ella y todo en nombre de la amistad. Y esto ya está yendo por otros rumbos...

Retomando, me quedé con mi ansiolítico... Varada en este mundo y como único asidero mi ansiolítico de 2 mg. que luego y con los años bajé a 0.5 mg., pero las desventuras familiares siempre me tumban y subí el año pasado a 1 mg., (el año pasado fue un año terrible a nivel familiar) Algunos amores pasajeros llegaron a mí, me ligué al menos a un tipo raro, demasiado raro para mí y me lo quité de encima lo más pronto posible porque estaba peor que yo... Sin visión clara una se junta con quien sea con tal de no estar sola, y muchas veces conocer a alguien que está peor que tú te proporciona un cierto alivio, pero eso no está bien.  

Las crisis que se habían ido por un buen periodo volvieron luego de terminar con otro amor pasajero que si bien duró poquísimo yo lo tenía por tabla de salvación, él se fue de Lima y Lima me comenzó a comer viva, no lo busqué porque yo misma saboteé esa relación con artimañas de las que jamás me creí capaz. Y entonces decidí estar sola, pero sola de verdad. No más flirts por Internet, no más tipos raros de la gris Lima, . Era hora de estar sola, sola con mis crisis de pánico, pero que he aprendido a enfrentarlas cada vez mejor, no he vencido, pero sigo avanzando.

El amor que ya no quería aceptar en mi vida me volvió a tocar la ventana... y me la tocó de la manera que menos quería, es decir por Internet. (¡Joder yo ya había vivido algunas experiencias virtuales y todas fueron un total fiasco! No quería eso de nuevo en mi vida que estaba tratando de componer a solas) Pero el amor... Un amor sincero y generoso realmente ha hecho un trabajo asombroso, volví a comer sin miedo a atragantarme, y superé tantos otros miedos.

Hoy en día me encuentro cada vez con más gente que toma de las mismas pastillas que tomo yo, todavía es un tema tabú, a nadie le gusta tanto ir por ahí pregonando que necesita de la ayuda de una pastillita. Yo tardé más de dos años en contarle a mi novio sobre mi pastilla (¡A los anteriores jamás me habría atrevido a confesarles nada de eso! Si yo era "normal", alegre, conversadora y súper positiva a la vista del mundo), él que pertenece a otra generación no lo ve con buenos ojos, pero comprende que estos males modernos existen y me apoya en todo.



Mi gran meta es no necesitarla más, romper esa cadena que me ata porque me da una cierta seguridad contra los ataques de pánico a los que tanto pánico les tengo...



¿Y tú qué te tomas?

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