miércoles, agosto 05, 2009

La Chimuelita de la Kitty...


Una mañana de junio mi hermana recogió cuatro gatitos que algún(a) desalmado(a) abandonó a su suerte cerca de mi casa. Hacía bastante frío y nosotras apenas nos estábamos levantando, pero al oír el llanto de los pobrecitos bajamos rápidamente para ver donde estaban. Y bueno, estos cuatro apenas estaban abriendo los ojos y no sabían comer solos. Mi hermana los entró y los escondimos en mi cuarto, como eran tan pequeñitos no lloraron más al sentirse abrigados, así que al menos pudimos ocultarlos por un día. Luego tuvimos que confesar ú_ù, pero igual nos los quedamos con la promesa de buscarles casa, ya que nosotros teníamos tres gatos adultos. En efecto encontramos casa para una gatita. Pero mucho antes de eso, sucedió algo que lamento mucho, pero que al mismo tiempo se ha convertido en algo bonito. 

Una de las gatitas se cayó del segundo piso de mi casa, no sé cómo pasó exactamente, sólo sé que fue por seguir a uno de los gatos grandes, y que cuando nos dimos cuenta que los gatitos se habían dispersado, empezamos a reunirlos, pero había una que no aparecía... luego de un rato de tanto buscar, mi hermana la encontró en el primer piso, tendida en el suelo bocarriba, mojada en pis y sin moverse. Poco luego empezó a quejarse, cada vez con más fuerza, y cuando llegué pensábamos que estaba agonizando, Yo me quedé en shock. Normalmente soy la que mantiene la calma y recoge todo, pero esta vez me ataqué de nervios. Siempre he sentido repulsión hacia la muerte, la gatita no estaba muerta pero según nosotras estaba agonizando, y era horrible escuchar sus gritos de dolor, yo me puse a llorar y quería llevarla al veterianrio sino para que la salve, para que le corte el sufrimiento. Mi hermana cogió a la gatita y la puso en una caja para que muriera. Luego no sé de donde saqué valor (porque no quería ni mirarla) y me llevé la caja para abrigar a la gatita que estaba helada. Para colmo esa mañana se fue la luz y no tenía cómo calentar una camiseta para abrigarla así que le puse las manos encima. 

En adelante la cogí y me la puse adentro de la ropa (como canguro), siempre pensando que moriría. Esa tarde fue horrible, lloraba y giraba, no tenía control de su cuerpo y mientras más giraba más lloraba, la envolví como un rollo de sushi (jaja) y ahí la tuve. Le dimos un analgécico para aliviarla un poco. A la noche llegó otro problema, tenía que hacerla dormir, y se durmió, pero se despertaba a cada rato y lloraba, así que me la pasé consolándola y preguntándome en qué momento moriría la pobre, y porque tenía que sufrir tanto, al mismo tiempo algo me detenía a llevarla para que la inyecten. 

Al día siguiente seguía girando y llorando, pero empezó a comer... le dába leche con una cucharita, y con eso se me hacía todavía más difícil tomar la decisión de llevarla al veterinario. Mi primo me había dicho que a como estaba curarla me iba a salir un platal y sin esperanzas de que quede bien o viva, averiguó con un amigo suyo que es veterinario y le dijo que mejor era inyectarla... ¡Pero comía! Esa noche llamé a la Claudia (ya casi es veterinaria) para preguntarle qué pensaba del caso, y me dijo: si come es buena señal, dale hasta el viernes, la gatita se ha golpeado la cabeza y debe tener un cuágulo en el cerebro, por eso es que tiene el sistema nervioso tan dañado. no podía ni orinar ni defecar, eso lo solucionamos con estímulos, como si fuese un recién nacido. Que alegría la vez que hizo popo por fin! xD 

Y bueno, llegó el jueves... y la gatita comía, pero seguía girando y girando sin control, el viernes ya no tanto era dolor, eran los giros y el llanto. Y yo dije, ok: vamos a ver cómo arreglamos esto. Tú quieres vivir y yo te voy a apoyar, así no vuelvas a caminar, yo te cargaré. (yo nunca tomo este tipo de retos con los animales, la que lo hace es mi hermana, y yo le ayudo, prefiero no comprometer mis sentimientos).

Han pasado los días, un día dejó de girar... pero no podía caminar y no veía nada, tampoco podía dejar de mover la cabeza como esos perritos que la gente pone de adorno en los autos. 
Pasaron las semanas y si bien no caminaba, su apetito era voraz xD, le daba siempre una papilla horrenda con una cucharita. Luego empezó a caminar, se iba de costado, pero aprendió a caminar pegadita a la pared, para mí era un milagro porque pensé que no caminaría. Poco a poco recuperó la visión en parte (le ha quedado una vista desviada) y me di cuenta que cada vez que se desesperaba, su cuerpo perdía el poco control que recuperaba, y eso pasaba siempre a la hora de comer, así que siempre me la llevaba al baño y me sentaba en el piso, la sostenía enrrollada en la camiseta y la acercaba al plato, porque ya comía sin la cucharita. Si no la sostenia se tiraba en el plato y empezaba a girar y a llenarse de comida. y cuando aprendió a comer mejor, no podía ponerla a comer con sus hermanitos porque se desesperaba y otra vez se ensuciaba toda y no comía nada (aún le pasa un poco) 

Hoy camina, corre, juega con un perrito que tenemos, trepa a mi cama, come sola (ahora sí totalmente) sin ensuciarse (salvo que sea pasta corta con salsa de tomate y queso gratinado que es su plato favorito xD), ayer por fin aprendió a bajar y subir la escalera... me sentí tan contenta y orgullosa de verla subir detrás de mí... yo siempre la sobreprotejo, y ella se deja, pero también me demuestra cuanto ha progresado y que ella es un gato, y cómo gato que es, es fuerte. 


No le gusta la comida para gatos, está chimuela (perdió varios dientes inferiores) aún mueve su cabeza como perrito de carro, y a veces cuando se pasa de juegos con el perrito, se tambalea. Ya no quiere dormir en la caja, ahora duerme conmigo (y me abriga xD), me despierta todas las mañanas con sus patitas malevolas... Yo la llamo Kitty, Kuiti, loca, cerda, mi chimuelita, mi gatita panzuda xD... y muchos más nombres, ella no hace caso por el clásico "mishi mishi" ella hace caso por Kitty.

Nunca me gustaron mucho las gatas, prefería los gatos... pero mi Chimuelita es mi Chimuelita, y no la cambio por ningún gato, aunque ella sea medio transtornada (se arranca el pelo O_ó), y me ha enseñado mucho en este tiempo, acerca de ganas de vivir, de perceverancia, de tener esperanza, de ser la mamá canguro de una gatita jaja, y también me ha hecho conocerme mejor a mí misma. 

2 comentarios:

malchick dijo...

leer este post me ha dado hambre... y pos ya que te mudaste voy trayendo mi sillón cómodo por aki pa seguir chismorreando lamentándonos y riéndonos de la vida!

Caray, que este coso no quiere publicar mi comment!

E pure di carta dijo...

es que tengo la opción de moderar comentarios, así sólo aparecen los que yo apruebo >:D

L&G



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