miércoles, noviembre 02, 2011

Scusa ma ti chiamo amore...



Noviembre 02, 5:25 AM. Soñaba no sé qué cosa fea y suena:


Es el tono de los SMSs en mi celular. Di un salto, maldije y me volteé para coger el celular. ¿Publicidad a esa hora? No. ¿Malas noticias? No, por SMS nunca, y mi número no lo tiene gente que me pueda dar malas noticias a esa hora visto que los míos estaban cada uno en su cama. Luego una fugaz sonrisa y ese sentimiento bonito que se vuelve efervescente en el pecho, pero él nunca me envía mensajes a esa hora, sabe que estoy durmiendo, sabe que el sueño es sagrado para mí. Pero sí era Nino, se me pasó el mal humor, era un mensaje diciendo que me piensa, se lo respondí en rima para que se ría un rato, espero que sí. Creo que aún está confundido con el horario de verano, él sabe que amo dormir y que me pongo de mal humor si me despiertan, aunque esta vez estuvo bien, estaba soñando cosas feas...

Tal vez he contado algo sobre él acá, pero no creo que haya dado detalles. Nos conocimos como dice por ahí abajo en el contador de las mariquitas, hace dos años, dos meses, una semana y seis días. Una de esas medias tardes en que me recuperaba de una bronquitis y me replanteaba mi vida por enésima vez. Sí, nos conocimos por internet, me dijo: Afortunada tú que lo has conseguido. Yo era Deep Blue en Skype, ya no lo usaba porque estaba aburrida, pero se abría sólo y de vez en cuando alguien hablaba y pedía ser contacto. Y así pasó. No entendí a qué se refería con ese saludo y tampoco me interesaba tanto, me llamó la atención su nombre, bonito según yo, y su apellido (Gentile) era mucho más curioso y cómico para mí. Así que le pregunté si de verdad era gentil (es que he conocido gente de lo peor por Skype, es uno de los peores "lugares" sólo es bueno para hablar con la familia), y me dijo que al menos de apellido sí.

Mi primera impresión fue que era un tipo solitario, y un novato con los teclados (es que se demoraba un siglo para responder, el lapicito de Skype se movía en señal de que escribía, pero él demoraba siempre) y con internet, eso me produjo un cierta "ternura" (no me preguntes exactamente porqué digo ternura) y me dije: ok, es virgen (xD virgen no era, pero sí novato xD), hay que darle una oportunidad, a lo mejor no está contaminado como tantos que pululan por iternet...

Y conversamos esa tarde, y nos caímos bien, y me preguntó qué hacía, y le dije que soy diseñadora, y me dijo, trabaja para mí, necesito un sitio web y un diseñador para la empresa. No lo tomé muy en serio, pero le dije que ya... pero realmente no quería mantener una relación de trabajo con él, en el poquísimo tiempo me caía muy bien..., tanto que... tanto que, yo misma me decía mirándome al espejo: Ok, sonsa los errores del pasado no se pueden volver a cometer sería ya diabólico de tu parte. Así que me abofeteaba (no literalmente) cada que empezaba a levantar un castillo en el aire... Es que yo soy así, cuando un hombre me cae bien, fantaseo (ahora ya no, soy fiel como los perritos callejeros T_T), pero ya estaba bien de fantasías (cómo diría  Emilio, soy una yonki del amor...) y relaciones no saludables en el mundo tangible y el virtual. Y dije NO, NUNCA MÁS. Además él nunca se había mostrado interesado, sólo atento, sólo gentil, sólo caballeroso, sólo educado. Además su perfil decía que tenía una cierta edad, y a esa edad los hombres están casados, tienen hijos, perro y gato. Así que NO. La imagen de solitario era imaginación mía, así que NO. La gente también almuerza sola en restaurantes. 

La cita era diaria, no cancelable, aunque nunca había habido un acuerdo. Un día decidimos hablar, conocernos por voz, le dije que no porque si bien escribía en italiano, no creía estar lista para hablarlo fluidamente y que era muy probable que no le entendiera nada. Me prometió que hablaría lento, y me dijo que si escribía podía también hablar, entonces se hizo la llamada. No estaba mal, podía entender lo que decía y empecé a hablar en su lengua (que ya la hablaba un poco pero no quería conocerlo más y al mismo tiempo sí quería... paradojas constantes del ser humano...) y la comunicación se hizo oral, y la química y las hormonas, y feromonas y demás monas... Yo seguía demoliendo los castillos en el aire, y él tan calmo, tan gentil, tan atento, tan educado... 

Realmente parecen una eternidad esos días, pero fueron pocos, creo que no fue ni una semana o tal vez sí, pero llegó el momento en que algo en su voz se agitó, y su respiración (en mis audífonos) cambió, y el tono, y el ritmo y las palabras se entrecortaban. Su tono tono calmo se volvió como el lamento de quien quiere sofocar las cosas pero no puede. Entonces le dije: espera, espera no sigas esto ya me pasó y no lo quiero volver a vivir, no más fracasos, voy a cometer el mismo error. Pero me pidió terminar y me dijo palabras  (que ya no recuerdo con exactitud) que creí firmemente como nunca había creído de la boca de ninguno. Era extraño, porque he tenido parejas a las que realmente he llegado a creerles sólo un porcentaje de lo que me han dicho. Le sometí a un interrogatorio, contestó todas mis preguntas, creí todas las respuestas. Hasta entonces no sabía cómo era físicamente, pero no me importaba en ese momento.

Y así empezamos otra vez, me dio título de princesa y yo empecé a llamarle amor (manera que jamás he usado con ex parejas, quizá porque como dije, creía sólo en un porcentaje de lo que me decían), aunque esa siempre ha sido una palabra demasiado seria y grande para mí, demasiado título para otro, y no sabía porqué con Nino, "amor" nunca ha sido demasiado. En este tiempo Nino se ha vuelto mi mejor amigo, mi confidente, mi amor, mi amante, mi compañero, y mi protector... 

Esta historia es laaaarga, tengo mucho qué contar, pero se me acabó el tiempo libre por hoy, así que no sé si mañana, pero: Continuará... xD

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